Tu caja fuerte guarda más que contraseñas. Guardar una cuenta bancaria funciona igual que un inicio de sesión: nombre del banco, número de cuenta, IBAN y los datos de acceso.
Un gestor que solo guarda contraseñas deja el resto en papel. Números de tarjeta, datos bancarios y códigos de recuperación son justo lo que la gente fotografía y se envía por correo.
La entrada aparece al instante en tu caja fuerte y se sincroniza. La búsqueda la encuentra por nombre y los filtros acotan por tipo.